La rosa es una planta caduca de la familia de las rosáceas oriunda del hemisferio norte que fue llevada a Europa por legionarios romanos, sarracenos y cruzados desde el Medio Oriente.
Esta flor se caracteriza por tener sedosos pétalos en maravillosos colores que van desde el granate más intenso -a simple vista algunas rosas pueden pasar por negras-, abarcando toda la paleta rosada, iluminando con tonos amarillos hasta el blanco más inmaculado a excepción del azul.
Las rosas tienen un perfume embriagador y una gran variedad de formas: estilizadas y armónicas, grandes y plenas o sencillas y cautivantes con pétalos pueden rizados, curvos o dentados.
Un rosal necesita un suelo 'franco', es decir, con elementos particulados equilibrados y nutrientes, agua según la edad y lugar de la planta y mucho sol.
Desde un punto de vista climático, la cantidad de horas de frío en invierno es importante ya que así la planta reserva almidones que luego se convierten en azúcar soluble permitiendo una excelente vegetación y floración desde principios de la primavera a fines de otoño.
Nuevas variedades de rosas se han dado origen gracias a la polinización natural del viento, los insectos, los pájaros y la manipulación genética del hombre. Así, las rosas se dividen en tres grandes grupos: especies, antiguas y modernas.
Fuente: Silvia Bustamente.